Revisión puerperal

Tras el nacimiento comienzan los procesos involutivos de todos los órganos que han experimentado alteraciones anatómicas y funcionales a lo largo del embarazo y el parto. Aproximadamente de cuatro a seis semanas después del mismo, la mujer debe acudir a la consulta para realizar una revisión y exploración postparto, aunque este intervalo puede ser modificado si ha aparecido alguna complicación.

En el curso de la revisión puerperal, mediante el interrogatorio y el examen físico, se comprobará la evolución de los cambios puerperales, y se intentará detectar la existencia de complicaciones, siendo este un buen momento para realizar acciones preventivas y de educación sanitaria.

Con cierta frecuencia en el período puerperal se produce una fragilidad más o menos marcada en el comportamiento psíquico, debiendo considerar este hecho durante la consulta. Se debe obtener información sobre la evolución de la lactancia, estimulando la natural; la exploración mamaria valorará la existencia de enrojecimiento, edema y venas subcutáneas dilatadas, cambios en el pezón, grietas y retracciones o pezones umbilicados. La exploración ginecológica comienza con la exploración abdominal (si el parto ha sido mediante cesárea, se debe valorar el estado cicatricial de la herida), siguiendo por la comprobación del proceso cicatricial de la episiotomía y de la involución uterina mediante tacto vaginal.

Se informará del regreso de la ovulación y menstruación que son variables y están íntimamente relacionadas con la lactancia (más precoz en las mujeres que no lactan), aconsejando la utilización de métodos anticonceptivos (principalmente de barrera) cuando se reinicien las relaciones sexuales.